La transformación de una empresa empieza arriba: liderazgo, personas y Customer Experience
Hay empresas que quieren transformar al cliente sin transformar a su gente
Quieren mejores experiencias.
Quieren clientes satisfechos.
Quieren diferenciación.
Quieren implementar Customer Experience.
Pero hay una pregunta que puede incomodar:
¿Qué está pasando dentro de la empresa?
En el episodio #37 de Clientología y Negocios, el Coach Raúl Camacho y Rodrigo Fernández de Paredes llevan la conversación precisamente hacia ese lugar: las personas, el liderazgo y la cultura.
Porque si el cliente vive una experiencia, esa experiencia no aparece por arte de magia.
Alguien la diseña.
Alguien la ejecuta.
Alguien la sostiene.
Y alguien la lidera.
“Si la transformación no viene desde arriba…”
Rodrigo cuenta el caso de una empresa del sector salud en la que resultaba muy difícil avanzar debido a las personas que ocupaban posiciones de liderazgo.
Según los levantamientos internos realizados, algunos de esos líderes eran identificados como parte principal del problema.
La transformación, entonces, no podía comenzar simplemente diseñando nuevas experiencias.
Primero había que trabajar con quienes dirigían.
El propio Rodrigo lo resume de manera contundente:
“Si la transformación no viene desde arriba, muy poquito es lo que vamos a poder lograr.”
Y esa frase cambia la perspectiva.
El liderazgo no puede delegar lo que quiere transformar
En aquella empresa se comenzó por sensibilizar a los líderes, incluyendo al propio CEO.
El mensaje debía ser claro: el cambio contaba con respaldo desde arriba.
La mayoría de los líderes logró transformarse.
Algunas personas no lo hicieron.
Una terminó saliendo y otra terminó transformándose.
El caso demuestra que no basta con anunciar una transformación.
Hay que involucrarse en ella.
El “Grinch” puede estar dentro de la organización
Rodrigo utiliza nuevamente una imagen memorable:
“Yo no voy a poder diseñar una bonita Navidad si tengo a cargo de este diseño al Grinch.”
La metáfora habla de personas que no creen en el cambio o que pueden convertirse en obstáculos para que la organización avance.
Y aquí aparece una pregunta incómoda para cualquier líder:
¿Estoy ayudando a construir la experiencia que quiero que mi cliente reciba?
Porque no tendría mucho sentido diseñar una experiencia extraordinaria y ponerla en manos de personas que no creen en ella.
La cultura se refleja en el cliente
La conversación lleva el concepto todavía más lejos.
Si Customer Experience y Employee Experience están completamente separados, resulta difícil construir una experiencia coherente.
Rodrigo plantea una idea sencilla:
¿Cómo quieres lograr clientes felices si tus colaboradores no lo están?
Por eso, la experiencia comienza “por casa”.
La cultura, el liderazgo y la experiencia del colaborador terminan formando parte de lo que el cliente recibe.
No necesariamente porque el cliente vea todo lo que ocurre internamente.
Sino porque las personas que están dentro de la empresa son quienes terminan materializando esa experiencia.
El futuro puede tener mucha tecnología y seguir necesitando personas
La conversación también toca uno de los temas que más atención recibe actualmente: la inteligencia artificial.
Rodrigo sostiene una idea que ha repetido durante años:
“La magia está en las personas.”
La tecnología puede automatizar tareas recurrentes.
Puede simplificar procesos.
Puede ayudar al cliente y al colaborador.
Pero no reemplaza la inteligencia humana ni el papel de los líderes comprometidos.
Por eso, el debate no debería ser simplemente:
humanos o tecnología.
La conversación plantea la necesidad de integrar:
estrategia + tecnología + personas.
¿Y qué ocurre con las empresas pequeñas?
Una de las preguntas finales del episodio lleva todo este planteamiento al terreno de los emprendedores y las pequeñas empresas.
¿Es Customer Experience solamente para las grandes compañías?
La respuesta de Rodrigo es contundente:
no.
Incluso considera que una empresa pequeña puede tener algunas ventajas para comenzar.
Tiene menos variables.
Tiene menos momentos e interacciones que gestionar.
Y, en muchos casos, tiene mayor libertad de maniobra para realizar cambios.
Por eso, CX no debería verse como algo reservado para las grandes corporaciones.
En una empresa pequeña, el liderazgo puede moverlo todo
En una organización pequeña existe algo particularmente poderoso: la cercanía entre quien dirige y lo que ocurre diariamente.
Por eso Rodrigo vuelve a poner el foco en el líder.
Personas con actitud pueden marcar la diferencia.
La experiencia debe ser entendida como tarea de todos.
Y si quien está arriba está comprometido, existe una mayor posibilidad de que el cambio suceda.
Esto también aplica a una marca personal.
No hace falta comenzar con una estructura gigantesca.
Hace falta comenzar por entender qué experiencia se quiere generar y asumir que esa experiencia también depende de quien está al frente.
“Si el otro tiene un buen producto…”
Hay otra reflexión del episodio que merece quedarse dando vueltas:
¿Cómo te diferencias de otro negocio si el otro también tiene un buen producto?
La respuesta planteada durante la conversación lleva justamente hacia la experiencia.
La diferenciación no necesariamente está en tener un producto que el otro no tenga.
Puede estar en aquello que el cliente vive contigo y que no vive de la misma manera con los demás.
Y ahí aparece una oportunidad especialmente importante para las pequeñas empresas y las marcas personales.
El líder también es un “diamante en progreso”
Hacia el final del episodio, el Coach Raúl Camacho introduce un concepto propio de su ecosistema: Diamantízate.
Lo presenta como una especie de precuela de Clientología y Customer Experience, pensada para trabajar con la persona que quiere afrontar este proceso.
Una de las preguntas que plantea es:
“¿Quién eres haciendo eso?”
Y después:
“¿Quién es tu cliente?”
La idea parte desde lo básico, pero mirando primero al líder y la manera en que afronta el desafío.
Esto introduce una perspectiva interesante:
quizás antes de transformar la experiencia que entregamos, también tenemos que trabajar en quiénes somos mientras la entregamos.
La experiencia que quieres ofrecer comienza contigo
Al final, el episodio no deja el Customer Experience encerrado en una metodología.
Lo lleva hacia las personas.
Hacia la cultura.
Hacia el liderazgo.
Hacia la responsabilidad de quienes toman decisiones.
Y hacia una pregunta que cualquier empresario, gerente o emprendedor puede hacerse:
¿Estoy siendo el tipo de líder que puede sostener la experiencia que quiero que mi cliente viva?
Porque una empresa puede comprar tecnología.
Puede contratar consultores.
Puede diseñar mapas.
Puede crear procesos.
Pero si las personas que deben hacer realidad esa experiencia no están preparadas, comprometidas o alineadas, la transformación tendrá dificultades para avanzar.
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Porque quizás la transformación que necesita tu empresa no comienza con una nueva herramienta.
Quizás comienza con la persona que está frente al espejo.